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¿Cómo evitar la energía reactiva en tu empresa y evitar penalizaciones en la factura?

27 de julio de 2021

Es posible que te suene el concepto de energía reactiva por haberlo visto en alguna de tus facturas de electricidad de tu empresa o negocio. Pero, ¿qué es y por qué se cobra como un concepto diferente?

La energía reactiva, a diferencia de la activa, es aquella energía que no llegamos a consumir, pero que se produce en aparatos que necesitan una bobina, como motores, ordenadores, fluorescentes o  maquinaria industrial. Es decir, estos equipos absorben energía de la red, pero la devuelven.

Al crearse un desfase entre tensión y corriente, se crea este tipo de potencia que sobrecarga la red eléctrica sin ningún uso aparente. Técnicamente, la gran diferencia es que mientras que la energía  activa se convierte en movimiento o calor, la reactiva no es consumible, ni tampoco calienta.

Ciertamente esa energía no se llega a consumir, pero supone un coste por su generación y por su transporte hasta el domicilio del cliente. Por eso se cobra a modo de penalización, a partir de cierta cantidad.

¿Por qué debemos corregir la energía reactiva y cómo hacerlo?

Habitualmente asociamos el ahorro energético a servicios o herramientas que afectan a la energía activa, enfocados a consumos menores o mejores mantenimientos de placas solares, por ejemplo.  Sin embargo, la corrección de la energía reactiva es muy importante de cara a reducir la factura mensual de energía. De hecho, esta energía puede incrementar bastante las pérdidas energéticas en tu instalación, depende de cómo esté configurada.

Cuando el sistema energético de la instalación tiene una demanda de energía reactiva alta, por disponer de equipos que crean campos magnéticos para funcionar (como alumbrado, informática, climatización, refrigeración o ascensores), suele suponer que se está demandando más energía de la que realmente vamos a usar.

Y es aquí donde aparece el incremento en la cantidad de energía demandada a la red eléctrica de abastecimiento y el sobrecoste adicional que puede evitarse con medidas correctivas específicas. De  hecho, la forma de detectar un posible exceso de energía reactiva es precisamente viendo su desglose en tu factura y comprobar que no es anormalmente alta.

Para evitar este exceso de energía necesaria para crear el campo magnético que utilizan los aparatos que hemos comentado antes, que sobredemanda el sistema eléctrico y el de la red  uministradora, es necesario instalar equipos adecuados de compensación de energía reactiva, como condensadores y filtros armónicos. Solo así conseguiremos reducir la energía reactiva de tu  sistema eléctrico.

¿Y cuál es el objetivo de todo esto? Convertir toda (o casi toda) la potencia suministrada a la instalación en potencia útil, compensando la energía reactiva. Esta compensación es un proceso en el  que se busca eliminar o reducir al máximo la demanda de energía en un sistema eléctrico, gracias al uso de condensadores o filtros, haciendo que la mayor parte de la energía solicitada se convierta  en útil.

Para ello, utilizamos el factor de potencia, que mide la eficiencia de nuestro consumo eléctrico en el momento de convertirlo en potencia útil (luz, calor, movimiento mecánico, etc.).

Técnicamente, el factor de potencia es el ratio de potencia activa o útil medida en kilovatios (kW) respecto a la potencia aparente total (potencia activa y reactiva) medida en kilovoltio-amperios.  Factor de Potencia = kW / kVA

Tipos de energía reactiva y penalizaciones

  • La energía reactiva inductiva la crea el campo magnético y se asocia a cargas que poseen bobinados, como los motores. Se penaliza en los periodos del 1 al 5 se empiezan a pagar excesos cuando el volumen de energía reactiva inductiva del Pi supera el 33% del volumen de energía activa.
  • La energía reactiva capacitiva es la que proviene de los campos eléctricos, es decir, de cargas con condensadores. Se penaliza en el periodo 6 y se empiezan a pagar excesos cuando el volumen de energía reactiva capacitiva del P6 supera el 20% del volumen de energía activa.

Servicios de EDP para evitar la energía reactiva

Para que nuestros clientes empresariales e industriales puedan reducir su factura eléctrica, en EDP disponemos de una serie de herramientas para analizar tu sistema energético y optimizar tu  instalación para evitar este sobrecoste.

Dependiendo del estado y tipo del sistema eléctrico, así como del resultado del estudio preliminar, se implementará la mejor solución para compensar la energía reactiva, como puede ser el servicio  de mantenimiento de los condensadores o el servicio de corrección del factor de potencia, que proporciona las siguientes ventajas:

  • Se aprovecha al máximo el uso de la potencia contratada
  • Se evita el uso ineficiente de la red eléctrica
  • Se reduce inmediatamente hasta el 25% de la factura eléctrica
  • Se logra un retorno de la inversión en poco tiempo

La corrección del factor de potencia elimina las penalizaciones económicas por consumo de energía reactiva. Para ello, entre otras posibles acciones, se instalan baterías de condensadores que  evitan el consumo de energía a la red, aumentando la capacidad de transporte de energía activa.

Recuerda que en asuntos tan delicados como este siempre debes contar con instaladores autorizados y, a ser posible, en empresas sólidas que aseguren una puesta en marcha segura y eficiente, así  como una garantía de continuidad para tu instalación. En ese sentido el servicio que te ofrece EDP es integral: medición de energía reactiva en tus instalaciones, dimensionamiento de los equipos  necesarios, instalación y puesta en marcha, monitorización, garantía de rendimiento y mantenimiento preventivo de la instalación.

Además, te ofrecemos 2 años de garantía en los equipamientos y el acompañamiento de uno de nuestros asesores.

¿Te ayudamos a corregir tu energía reactiva?

Más información sobre el servicio de corrección de potencia

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