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EDPAutoconsumo Europa

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Europa se erige como líder de las políticas de autoconsumo

El autoconsumo se ha convertido en una importante oportunidad para mejorar los sistemas energéticos actuales. Es una oportunidad para todos: ciudadanos, empresas y asociaciones. Las normativas relacionadas con las energías renovables y el autoconsumo siguen siendo diferentes en cada país, por lo que este tipo de energías se ven más avaladas y apoyadas en ciertos estados miembros que en otros. En algunos países, las barreras administrativas, los cambios repentinos en las ayudas y otras inseguridades, han dificultado el acogimiento del autoconsumo por parte de los ciudadanos.

Uno de los casos prototipo era el de España hasta que, este mismo año, ese ha implementado un nuevo Decreto-Ley que viene a sustituir al aplicado por el gobierno en 2015.


Por otro lado, la falta de un marco regulador comunitario se ha hecho notar, provocando y permitiendo estas diferencias tan notorias entre países. Para combatirlo, a finales de 2018, la UE presentó su paquete de medidas Clean Energy for all europeans, una directiva orientada al período 2021-2030, y con la que se pretende “mantener la competitividad de la UE en la transición hacia las energías limpias que están transformando los mercados energéticos globales”. El paquete pone límites y objetivos muy concretos, evitando así conflictos y posibles requiebros y atajos de las administraciones a la normativa, como ya ha ocurrido con otras legislaciones anteriores y establece, como marco general de la directiva, que la energía es un derecho para todos los ciudadanos.

ALCANZAR UNA MAYOR TRANSPARENCIA Y UNA MEJOR REGULACIÓN DE LA INFORMACIÓN QUE LES LLEGA A LOS CIUDADANOS, EVITANDO ASÍ CONFUSIONES Y “FAKE NEWS” SOBRE LA INSTALACIÓN, PRECIO Y PROBLEMAS DEL AUTOCONSUMO

Clean Energy for all europeans” garantiza, entre otras cosas, el derecho a producir, almacenar y vender tu propia energía, pudiendo beneficiarse así de las posibles variaciones en los costes de los paneles solares y otras unidades de generación de pequeña escala. También se defiende el autoconsumo compartido entre hogares, edificios e industrias. La directiva establece un objetivo vinculante del 32% en el uso de energías renovables hasta 2030, para lo que se fomentará la construcción de edificios inteligentes y se elevará la cuota de renovables en transporte o calefacción.

Otro de los objetivos del paquete de medidas europeo es reducir las emisiones de CO2 en, al menos, un 40% para 2030 (convirtiéndose también este paquete en una de las puntas de lanza de la Unión en su lucha contra la contaminación), modernizando, al mismo tiempo, la economía de los 27 y creando nuevos puestos de trabajo. El último objetivo incide directamente en los consumidores. La directiva europea quiere alcanzar una mayor transparencia y una mejor regulación de la información que les llega a los ciudadanos, evitando así confusiones y “fake news” sobre la instalación, precio y problemas del autoconsumo. Aumentará la seguridad jurídica y se simplificarán los procedimientos administrativos. La propuesta asegura que esto “dará más oportunidades a la sociedad civil de involucrarse más en el sistema energético, convirtiéndolos en participantes activos y principales de los mercados del futuro”.

Estas medidas suponen el espaldarazo definitivo a las distintas iniciativas europeas sobre energías renovables. Según el último informe publicado por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), el sector fotovoltaico en Europa no deja de crecer, registrando en los últimos años un aumento del 30%. En toda Europa, durante el año pasado, se instalaron 8.500 MW de fotovoltaica. La mayoría de la potencia solar se instaló en Alemania y Países Bajos. Atendiendo a la potencia instalada, Alemania (donde el precio medio fue de 40€ MWh) e Italia (52€ MWh) operan más de la mitad de la potencia total de generación de energía solar de Europa con un 37% y un 17%, respectivamente. Las sigue Reino Unido con un 11,1%, Francia con un 7% y, en quinto lugar a pesar de sus capacidades productivas, España con un 4,9%. En total, la región acumula alrededor de 113 gigavatios.

Una de las innovaciones más llamativas de los últimos años tuvo lugar en Francia (donde el precio medio fue de 40€ MWh). La ciudad francesa de Normandía posee la primera carretera solar del mundo. Alrededor de unos 1.000 kilómetros están cubiertos de placas fotovoltaicas capaces de producir la energía suficiente para cubrir la iluminación de los espacios públicos. Además, los franceses cuentan con varias partidas de ayudas al autoconsumo por parte del Estado, unas partidas que rondan los 200 millones de euros, e incentivos fiscales para quienes inviertan en este tipo de instalaciones.

Muy cerca de nuestras fronteras, en Gibraltar, el gobierno planea conseguir, a partir de este mismo año, el 10% de su energía a través de paneles solares. Los gibraltareños han presentado un proyecto que incluye el despliegue de paneles solares fotovoltaicos en el aeropuerto de Gibraltar, en Europa Business Centre y en las viviendas Mid Harbours. Con este programa pretenden generar más de 3 megavatios de energía limpia renovable.

Otro de los países europeos que lleva ya algunos años apostando por las energías renovables es Portugal. Allí, desde 2015, se han ido reduciendo los trámites burocráticos, incentivando la contratación de las pequeñas instalaciones. Sus esfuerzos empiezan a dar frutos, ya que Portugal cuenta con un mercado de autoconsumo emergente, con más de 1000 pymes dedicadas a la energía fotovoltaica. Europa pretende abanderar la defensa de las energías renovables y el autoconsumo, sirviéndose del enorme desarrollo de éstas, especialmente la fotovoltaica, en algunos de nuestros vecinos europeos a los que, con suerte, se unirá también España en poco tiempo.

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